ACERCA DE LA CONVENCION RAMSAR

La Convención sobre los Humedales (Ramsar, Irán, 1971) -- llamada la "Convención de Ramsar" -- es un tratado intergubernamental en el que se consagran los compromisos contraídos por sus países miembros para mantener las características ecológicas de sus Humedales de Importancia Internacional y planificar el "uso racional", o uso sostenible, de todos los humedales situados en sus territorios. A diferencia de las demás convenciones mundiales sobre el medio ambiente, Ramsar no está afiliada al sistema de acuerdos multilaterales sobre el medio ambiente (AMMA) de las Naciones Unidas, pero colabora muy estrechamente con los demás AMMA y es un asociado de pleno derecho entre los tratados y acuerdos del "grupo relacionado con la biodiversidad".

Aprenda más acerca de la Convención de Ramsar sobre los Humedales – qué es en la actualidad; dónde se originó, y por qué; cómo funciona; cuáles son sus países miembros, y por qué se adhirieron esos países.

lunes, 5 de julio de 2010

Los agricultores dejan de cultivar la huerta frente a la Ciudad de las Ciencias por los robos


Es la pescadilla que se muerde la cola. En muchos campos de la huerta de Font d'En Corts -a unos metros de la Ciudad de las Ciencias- crece la maleza porque ya nadie los cultiva y nadie los siembra porque están hartos de sufrir robos en sus cosechas. Este círculo vicioso no gusta nada a los propios agricultores «porque amamos la huerta y nos sabe muy mal que la gente pueda pensar que no se cuidan más los campos porque no queremos. Nada de eso, es porque estamos cansados e indignados de ver cómo nos roban a diario y no podemos hacer nada. Nos sentimos impotentes porque si encima te atreves a decirles algo, te plantan cara, te dan una paliza, y se quedan tan panchos», explica Vicente Tomás, presidente de la asociación de vecinos de Font d'En Corts.
La solución, según explican los residentes de esta pedanía de Valencia, es clara: «Que haya más seguridad en los campos. Nos hace falta que la Policía Rural pase constantemente para que los amigos de lo ajeno dejen de robar lo que los agricultores cuidamos con verdadero esmero».
Según los afectados, en la mayoría de los robos el operativo suele ser el mismo: «Vienen con bicicletas, de estas que le ponen un cesto o cajón delante o un carrito de la compra enganchado y cogen todo lo que quieren y más. Y si hace falta te hacen hasta varios viajes».
Y es que la mayoría de los caminos rurales de esta pedanía son muy estrechos, no es factible el paso de dos vehículos a la vez y, por lo tanto, afortunadamente es difícil que los ladrones accedan en furgonetas hasta los campos, como sí ocurre en las partidas rurales de cientos de poblaciones de la Comunitat.
La desesperación de los vecinos es tal, que algunos agricultores de toda la vida han optado por sólo plantar para el autoconsumo. De este modo, el 70% de la parcela está en un 'barbecho' constante y obligado, y una pequeña parte, se destina a lo que la familia del hortelano piensa utilizar en el día a día. «Al final, te obligan a plantarte sólo unas pocas lechugas, unos tomatitos valencianos, cebollas, patatas, y nada más», comenta un agricultor de Font d'En Corts.
Autoconsumo
Como detalle, Vicente Tomás indica que hay un vecino, «que tiene un gran campo, pero sólo cultiva unas plantas que sirven de alimento para su poni, y calabazas, porque es lo que no le quitan».
Una de las zonas más afectadas por los robos se encuentra en la carretera de l'Anguila. «Mira que tomates más gordos tiene plantados en una esquinita el propietario de ese terreno, pues ya te aseguro yo, que estos no llegarán a ponerse coloraditos por el sol, antes los habrán cogido. El problema también es que a veces no sólo te quitan el tomate, es que te arrancan hasta la planta», argumenta Tomás.
«Hay otro terrenito que está todo sin cultivar, pero en un trocito tiene judías verdes. Como esas se pagan muy bien en el mercado, pues ya podéis imaginar, tienen los días contados», denuncian.
Para experiencias, la de Asensio Alexandre, un agricultor de toda la vida. «Llevo sembrando mis campos prácticamente los 68 años que tengo. Todos los días, primero voy al centro de mayores a jugar con mis amigos, y luego, vengo a hacer guardia. Mira si son listos, que me roban las cebollas y luego tapan el agujero para ver si no me entero».
En algunos campos «han tenido que vallar los terrenos y las casas de huertas están todas con rejas, parece la cárcel. Pues aún así, cortan los alambres y para dentro», indica un vecino de los que se niega a dejar sus campos baldíos.
Desde la asociación vecinal argumentan que antes, muchas familias de esta zona vivían de sus productos, «ahora quedan ya menos, y venden en Ruzafa y el Mercado Central». Tomás indica que «si el Ayuntamiento de verdad quisiera conservar la fama de Valencia como tierra de flores, lo que debería de hacer es apostar por huertas como la nuestra. Hacer de embajador, llevar nuestros productos por todo el mundo y poner medios para que no nos roben. No es de recibo que nos comamos los tomates, por ejemplo, de Marruecos, teniéndolos en casa. No queremos que se acuerden de nosotros sólo en días como en el que se agasaja a las mujeres agricultoras en Mercavalencia, sino todo el año».

A ALGUIEN ESTAS COSAS LES IMPORTA UN OU.
¡¡¡ QUE LASTIMA, SE PERDERA TODO AL FINAL !!!

SALUDOS...........GIL

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